miércoles, 27 de julio de 2011

Siete meses del 2011


Este año ha tenido lo suyo en todos los planos. Si lo miro en el campo internacional ha tenido catástrofes naturales, guerras, guerrillas, atentados con alto costo en vidas humanas perpetrados por islamistas radicales (hay creyentes en el islam que sostienen que esas personas traicionan la fe con su actuar) como por extremistas de ultra derecha. En el plano nacional, un gobierno que se presentó como el paladín de la eficiencia aparece haciendo puras leseras, parece un chiste de humor absurdo, de hecho pienso en Piñera y llego a reconocer que hasta me hace reír por lo patético que es. Una sociedad que parece dar signos de que se aburrió con la tontera, claro, hay partidos y movimientos políticos opositores de distintos signos que agitan las aguas, pero nada pasaría si el gobierno no diera fundamentos para la indignación. Tan indignada y descreída anda la gente que quienes se presentan como sus representantes políticos tienen que salir al pizarrón para demostrar que pueden o no ser merecedores de tal confianza por parte de la ciudadanía indignada. Hoy, en Chile decir oposición no implica mecánicamente decir Concertación. Este panorama político-social es complicado para el gobierno y para la Concertación, sin lugar a dudas, pero abre espacios para que otras fuerzas políticas puedan lograr lo que hasta ahora no logra la Concertación: eregirse como genuino representante política de dicho descontento social. Temas pendientes son qué hacer con el modelo de desarrollo y qué hacer con la actual institucionalidad política.

En el plano más privado las cosas también han sido movidas este año, conocí una chica que me encantó aunque venía con serias heridas emocionales, me encantó su mundo, y para qué agregar más. Ella decidió, hace un mes, que nos separáramos, fue una despedida cálida, de besarse y acariciarse, como si yo partiera a un viaje del cual nada asegura pronto retorno. Hoy no puedo evitar tenerla presente en mi mente, de manera serena, de manera agradecida. Por otra parte está mi partner, aquella chica con la que encuentro la paz perpetua, con la que comparto mis momentos más altos y los más bajos (de ella y los míos),llegar al espacio que habita en el barrio yungay es todo un placer del estar, es grata la partneridad, dura más que otras formas de relacionarse, el sexo puede esperar. Todo esto me lleva una vez más a pensar en el fenómeno del amor en todas sus expresiones: del cariño, del enamorarse como un fenómeno del darse ya sea para apropiarse (el lado más ególatra del amar), ya sea para fluir y permitir que la voluntad de amar se exprese libremente (el lado más desapegado del amar). También ha sido, en ese mismo sentido, el año de la partida de mi abuela, una mujer tan íntegra, tan serena, tan dueña de su lugar, tan auténtica en su ser, fue la experiencia del dejar ir a alguien muy pero muy amado por mí. Mi abuela a quien nunca llamé así, a quien siempre llamé "mamá Marta", fue eso y mucho más, mucho que no alcancé a apreciar y que, tras su partida definitiva, a ratos intento entender para apreciar.

Sólo van siete meses de este año y de manera muy sintética inicio una suerte de evaluación, una evaluación muy breve, muy sintética, pero ya habrá tiempo para las evaluaciones más extensas.

jueves, 13 de enero de 2011

Consideración oportuna


Bajo un sol inclemente, caminando y leyendo, ¿cómo no hacer para no chocar con un árbol, un poste, una persona, en fin, sufrir un accidente por ese contingente y placentero abandono lecturiento?..Según mi experiencia, las soluciones son las siguientes. Detenerse y levantar la cara, mirar hacia adelante y hacia atrás, calcular en cuantos minutos necesariamente chocaré con algo o alguien y, establecido aquello, volver la vista al libro. Sin embargo, hay un problema: la solución está contenida por la variable espacio-tiempo del caminar por la calle y no por la variable tiempo-espacio a que nos invita la lectura que tanto placer nos provoca. Ocurre que cuando uno lee algo entretenido ingresa al tiempo-espacio de lo leido, que es distinto al tiempo-espacio en que nos movemos cuando caminamos. Entonces cuando hacemos ese cálculo de distancia-tiempo cometemos el error de tomar en consideración ese tiempo-espacio que nos contiene cuando caminamos, pero no el espacio-tiempo a que nos invita la lectura. La solución pareciera ser: introducir la variable corazonada y encomendarse al Dios de los desplazamientos a pie por las veredas y calles en días asoleados intensos mientras se lee un entretenido texto..amen ¡¡

domingo, 24 de octubre de 2010

LA EXPERIENCIA SEXUAL Y LOS LIMITES


En las prácticas sexuales, en la búsqueda de la identidad sexual por la via de la experiencia las personas van encontrando nuevos goces y reforzando aquellos que ya conocían. En ese experimentar, sin embargo, está siempre latente el tema de los límites. En tal sentido los límites podrían agruparse, a modo de generalidad,en tres tipos:

1) El que yo pongo a mi alrededor para que el otro no me invada
2) El que pone el otro para que el resto no lo invada
3) El que yo me impongo para no invadir al otro.

El punto central de los límites es que trasgredirlos también puede ser una fuente de placer. Y vamos revisando cada uno de ellos. "El que yo pongo a mi alrededor para que el otro no me invada". Si ese es mi límite y un día me abro a que el otro (u otra, según el caso) me invada y experimento goce en ello ciertamente estaríamos hablando de sumisión total. Así permitir que te hagan lo que quieran en la cama puede generarte placer en sí o displacer (dolor, asco, etc). Entonces puede ocurrir en tu mente la operación más rara, desdoblarte frente a esa sumisión y excitarte por el hecho de ceder radicalmente, excitarte más que por lo que te hacen por el hecho de hacerlo. ¿Cómo controlar aquello? Va a depender de como manejes esa opción, de cómo determines cuando ceder completamente y con quién. Es cierto que ahí se instala cierta racionalidad precautoria, lo que le restaría mérito a la radicalidad. La sumisión radical ahí consiste en no racionalizar, simplemente dejarse usar y abusar, indepediente de que en ello experimentes asco, dolor, miedo, es esa decision temeraria lo que la hace excitante. Es una operación de trasgresión porque nunca pierdes de vista el hecho de que estás traspasando límites y si no fuera por ellos no sería erótico.

El segundo tipo "El que pone el otro para que el resto no lo invada". Este límite apunta al respeto por la soberanía del otro, de manera tal que no respetarlo supone traspasar ese límite y atentar contra toda posibilidad de compartir experiencias sexuales y eróticas. Sin embargo, existe la posibilidad de que se quiera trasgredir dicho limite, que la trasgresión implique goce. En tal caso, más que de una trasgresión estamos aproximándonos a la idea de una profanación, la práctica más extrema de la trasgresión. Es violentar el espacio soberano del otro (u otra). La violación es vista acá como un recurso legítimo para quien la practica ¿y para quién la sufre?. Sólo si se trata de una persona que goza trasgrediendo el primer límite enunciado acá. Quien ejerce violación y quien ejerce sumisión radical se encuentran en una experiencia extrema.

El del tercer tipo, "El que yo me impongo para no invadir al otro", es un principio loable y da cuenta de una voluntad por los consensos en lo que respecta a la experiencia sexual exploradora. En estricto lo son quienes respetan los principios anteriormente señalados. Pero qué ocurre si me impongo no invadir jamás, aunque la contra parte quiera que les invada. Lo pongo así, qué pasa con personas cuyo goce es estar ad portas de un coito y lo realizan por excitados que esten y esa práctica les implique placer, goce y hasta orgasmos. Una curiosidad que los aproxima al voyerismo, pero a diferencia del voyerismo, no hay ocultamiento, no hay seguimiento del objeto del deseo. Por el contrario, se trata de llegar al momento, al monento de la desnudez, de la excitación y no hacer nada y gozar en ello. Puede que esta curiosa práctica la lleven a cabo ambos (o quienes participen si se trata de algo colectivo) se comparta dicho goce. Sin embargo, imponerse límites para no invadir al otro no es imposibilidad para que la contra parte invada a quien tomó dicha determinación.

sábado, 24 de julio de 2010

PARADOJAS DE LA TOLERANCIA


La tolerancia es visto como un valor cívico en sociedades abiertas, plurales y democráticas. Sin embargo, hay quienes han visto en la tolerancia el talón de aquiles de ese tipo de sociedades. Se recuerda la tolerancia que se tuvo con el surgimiento del nacismo y el fascismo en la Europa de los años 20-30...Finalmente, se "toleró" la presencia del huevo de la serpiente. Por otra parte, la intolerancia es presentada como el rasgo distintivo de sociedades cerradas, excluyentes y autoritarias. El racismo, el sexismo, la homofobia, etc..son presentados como la punta del iceberg de una corriente de intolerancia incubada en las personas y materializadas en la forma de leyes, para el caso de sistemas sociales intolerantes que dichos grupos promueven.

El dilema está planteado: ni tolerantes, ni intolerantes absolutos. ¿Cuál sería ese programa moral? Cómo determinar la posición por medio de la cual se favorezca la convivencia social de los diferentes sin que ello implique tolerar a los intolerantes o aquellos que postulan la intolerancia como rasgo central de los cuerpos normativos que norman la convivencia social. La paradoja parece apuntar a que para salvar la tolerancia hay que ser intolerantes en algún grado.

martes, 13 de julio de 2010

sábado, 22 de mayo de 2010

EXPERTOS



Estimad@ Lect@r,

Alguna vez no ha puesto en duda la sapiencia de l@s expert@s. Por ejemplo, los astròlogos de la prensa escrita, los economistas, los mèdicos, los psiquiatras, los futbolistas, los militares...en fin..la larga lista que se supone habla de experticies. Preguntarse si todo lo que me dicen o todo lo que escriben es un mero juego de cálculo de probabilidades, jamàs una certeza. Cuando yerran son negligencias, impericias, pero nadie pone en cuestión la fe en la experticie que revela un currìculum. Son como los nuevos brujos, sacerdotes, chamanes, calman la angustia, reducen la incertidumbre, nos hacen creer que todo puede mejorar o empeorar de acuerdo a lo que alli se nos advierte o señala. Es la palabra definitiva, es la palabra de los expertos.

domingo, 16 de mayo de 2010

divagaciones de un ebrio


Hola señor o señora lector (a), estoy ebrio, son las 6:36 am..a esta hora normalmente sueño. Mis sueños son entretenidos para mi, probablemente no para quien lee, eso me importa una raja. Escribir ebrio tiene una ventaja, es un gesto literario maldito y se agradece. Una chica que conocí por ahí escribia volada y todo lo justificada en esa condición, como si la condición cannábica fuera una condición de máxima impunidad. Prefiero la lucidez impúdica. Ahora que escribo declaro la importancia de los buenos diálogos, diálogos con malvaditas, diálogos con demonias, diálogos con longis femeninas..todo el verbo de la calle, todo el verbo desatado, sin pedir permiso, como cuando se camina por la calle a poto pelao, sin pedir ni dar explicaciones a nadie.


Un ebrio deambula como marino por la mar, sin referencias, pero con todo ese conocimiento de una mar a ratos tierna a ratos salvaje..asi me siento ahora, practicando la escritura salvaje. Lo salvaje es la no premeditacón, el no cálculo. Deeambulo, pensando en musas de mares inciertos, de mares desconocidos, donde ellas exhiben sus cuerpo alados, sus cuerpos húmedos, sus cuerpos marinos.


Esto no tiene norte ni sur ni este ni oeste, sólo un estar ebrio, un estar donde las letras se pierden en medio de las ebrias corrientes marinas. El olor marino es parecido al olor a una mujer que me conmueve, huelen a esencias marinas y lo adoro, adoro ese olor, tan intimo, tan profundo.


Las mujeres vuelan, se arrepiente y vuelven a volar, asi son las mujeres y las adoro, adoro esa incertidumbre que dibujan tras su pasar, tras su devenir.


Divago como ebrio que estoy, en estado de ebridez..divago, divago y eso me provoca cierto placer, el placer de divagar en medio de la mar.